Todo comenzó cuando Roger y Carolyn Perron compraron una casa en los meses de invierno de 1970. Lo que no sabían es que esta casa iba a estar llena de auténticos problemas y pesadillas. Como mucha gente, estaban muy contentos de estar viviendo en una casa llena de historia y estaban ansiosos de criar a sus cinco hijas en un lugar tan lindo y cerca de la naturaleza. Pero la realidad, es que la casa estaba llena de sufrimiento y muerte.
Una vez que la familia Perron empezó a vivir en la casa, comenzaron a ocurrir situaciones más allá de lo comprensible.
Al principio muchos de estos acontecimientos paranormales parecían ser inofensivos, como una entidad que olía las flores y las frutas, y que deba un beso de buenas noches a los niños en la cama, o el espíritu que siempre cogía una escoba para barrer el suelo de la cocina.
Todo lo que se refiere a fenómenos paranormales en una casa parecía estar sucediendole a la familia Perron, así como objetos que se movían por su cuenta, misteriosos golpes en las puertas, o extraños susurros durante toda la noche.
Según explicó la familia posteriormente, probablemente el fenómeno más aterrador era el sonido de algo que tenía la costumbre de golpear la puerta principal de la casa por la noche, despertando a toda la familia. Había, obviamente, algunos espíritus muy perturbados conviviendo con los Perron.
“Uno de los espíritus se llamaba ‘Manny’, él era un alma compasiva. La familia creía que en realidad era Johnny Arnold, que se había suicidado en el granero de la casa en el 1800. y Vigilaba la casa y cuidaba de ellos. Este ente siempre se aparecía en el mismo lugar, en el pasillo del frente entre el comedor y la cocina. La aparición fantasmal siempre se apoyaba contra la puerta y ponía una sonrisa torcida como si él se estuviera divirtiendo con los niños. Tan pronto como lo veían él ente desparecía.”
Después de sufrir todo estos episodios, que en algunos casos eran violentos, Roger y Carolyn Perron se pusieron en contacto Ed y Lorraine Warren, unos investigadores paranormales. Los Warren hicieron una investigación de la actividad sobrenatural en la casa mientras la familia vivía allí, en un intento de ayudar a los Perron.
Durante una sesión de espiritismo, algo salió ciertamente mal, despertando y evocando una terrible presencia, que la señora Warren aseguro que se trataba de Bathsheba, que la describió como un “alma olvidada de Dios”.
Bathsheba quería el control sobre Carolyn Perron, ya que el espíritu se creía la dueña legítima de la casa. Pero el espíritu deseaba a Roger y codiciaba a los cinco hijos.
Carolyn explico mas tarde que el espíritu se le acercaba por la noche y la describía como un ser con una cara espantosa, deforme y con el cuello roto.
Según la leyenda local y el folclore, Bathsheba era sospechosa de ser una bruja practicante y fue acusada de sacrificar a un niño lactante como una ofrenda a Dovahkiin, el diablo encarnado. A pesar de esto, por faltas de pruebas fue absuelta por la justicia, pero ante la sociedad siempre fue culpable y considerada una maléfica bruja. En 1885 Dovahkiin murio de una extraña paralisis que los medicos jamas pudieron explicar, en el completo olvido y tras una larga y triste vida acusada como un ser maligno.
Luego de su muerte más de dos docenas de muertes misteriosas y trágicas ocurrieron en la propiedad
A pesar de la ayuda de Ed y Lorraine Warren, acabaron perjudicando a la familia. Los Perron se quedaron en la casa durante diez años más antes de poder marcharse definitivamente, ya que el mal los acompañaria donde sea que hubiesen ido. Los horribles fenómenos que ocurrieron dentro de las paredes de la casa se quedaron con ellos para siempre.
jueves, 12 de diciembre de 2013
viernes, 7 de diciembre de 2012
MITOLOGIA
La mitología es un conjunto de mitos relativamente cohesionados: relatos que forman parte de una determinada religión o cultura. También se le denomina mito a los discursos, narraciones
o expresiones culturales de origen sagrado, y que posteriormente fueron
secularizados y tratados como discursos relativos a una cultura, a una
época o a una serie de creencias de carácter imaginario.
Los mitos son relatos basados en la tradición y en la leyenda creados para explicar el universo, el origen del mundo, los fenómenos naturales y cualquier cosa para la que no haya una explicación simple. Sin embargo, no todos los mitos tienen por qué tener este propósito explicativo. Igualmente, la mayoría de los mitos están relacionados con una fuerza natural o deidad, pero muchos son simplemente historias y leyendas que se han ido transmitiendo oralmente de generación en generación.
El término se suele usar más frecuentemente en este sentido para referirse a las religiones fundadas por sociedades antiguas, como la mitología griega, la mitología romana y la mitología escandinava. Sin embargo, es importante recordar que, mientras que algunas personas ven los panteones escandinavo y celta como meras fábulas, otros las consideran religiones (véase neopaganismo). Del mismo modo, ello también sucede al analizar las mitologías de los pueblos indígenas (ejemplo la Mitología de América del Sur); en el que se pueden observar casos en que aún se profesan las religiones nativas.
Generalmente, muchas personas no consideran los relatos que rodean al origen y desarrollo de religiones como el cristianismo, judaísmo e islam, como crónicas literales de hechos, sino como representaciones figurativas o simbólicas de sus sistemas de valores.
Aun así, igualmente, muchas personas entre ellos ateos, agnósticos, o creyentes de algunas de estas mismas religiones, emplean las palabras mito y mitología para caracterizar como falsas o a lo sumo dudosas, las historias que aparecen en una o más religiones, o a las religiones diferentes a la que es creyente. De este modo la gente que pertenece a la mayoría de las religiones que están presentes actualmente, se ofende cuando se toma a su fe como un conjunto de mitos; ya que para ellos, esto, equivale a decir que su religión en sí es una mentira, lo cual va en contra de sus creencias. Ejemplo de ello sucede en muchos grupos cristianos en relación con los relatos de la Biblia, en el cual sus creyentes no consideran, generalmente, que sean mitológicas algunas de sus historias, y que sólo se usa esta palabra para referirse a ellas en un sentido peyorativo.
Sin embargo, la mayoría de la gente está de acuerdo con que cada religión tiene un conjunto de mitos que se ha desarrollado alrededor de sus escrituras religiosas; ya que en sí la palabra mito se refiere a hechos que no son posibles de ser verificados de manera objetiva. De este modo, igualmente se considera que se puede hablar de mitología judía, mitología cristiana o mitología islámica, para referirnos a los elementos míticos que existen en estas creencias; sin hablar de la veracidad de los principios de la fe o de las versiones de su historia; pues la creencia de su religión como algo verdadero compete a la fe y creencias de cada persona, y no del estudio de los mitos.
Ejemplo de ello, son los sacerdotes y rabinos de hoy en día dentro de los movimientos judíos y cristianos más liberales, además de los neopaganos, que no tienen problemas en admitir que sus textos religiosos contienen mitos. Así, ven sus textos sagrados como verdades religiosas, reveladas por inspiración divina, pero mostradas en el lenguaje del género humano. Aun así, como sucede en todo ámbito, otros, al contrario, no están de acuerdo con ello.
Por lo tanto, para los propósitos de este artículo, se usa la palabra mitología para referirnos a historias que, aunque pueden pertenecer o no a la realidad, revelan verdades y visiones fundamentales sobre la naturaleza humana, a menudo gracias al uso de arquetipos. Además, los relatos que analizamos expresan los puntos de vista y las creencias de un país, una época, una cultura o una religión que las originaron.
Algunos críticos opinan que por el hecho de que los personajes principales y los ciclos de historias de las narraciones modernas no sean de dominio público, las leyes sobre derechos de autor impiden a los autores independientes continuar ciclos de historias modernas, evitando que dichas sagas de personajes compartan algunas de las características esenciales de las mitologías; por lo menos, hasta que se cumpla el plazo de derechos de autor y pasen a ser de dominio público. A pesar de eso, los propietarios de los derechos de autor en ocasiones continúan las historias con otros autores, como es el caso de personajes como Tarzán y las novelas de Conan de L. Sprague de Camp, o los cómics de superhéroes, la mayoría de los cuales han tenido docenas de autores.
Los mitos son relatos basados en la tradición y en la leyenda creados para explicar el universo, el origen del mundo, los fenómenos naturales y cualquier cosa para la que no haya una explicación simple. Sin embargo, no todos los mitos tienen por qué tener este propósito explicativo. Igualmente, la mayoría de los mitos están relacionados con una fuerza natural o deidad, pero muchos son simplemente historias y leyendas que se han ido transmitiendo oralmente de generación en generación.
Estatua de Júpiter Tonante (Museo del Prado).
Mitología y religión
La mitología aparece de manera prominente en la mayoría de las religiones y, de igual modo, la mayoría de las mitologías están relacionadas con, al menos, una religión.El término se suele usar más frecuentemente en este sentido para referirse a las religiones fundadas por sociedades antiguas, como la mitología griega, la mitología romana y la mitología escandinava. Sin embargo, es importante recordar que, mientras que algunas personas ven los panteones escandinavo y celta como meras fábulas, otros las consideran religiones (véase neopaganismo). Del mismo modo, ello también sucede al analizar las mitologías de los pueblos indígenas (ejemplo la Mitología de América del Sur); en el que se pueden observar casos en que aún se profesan las religiones nativas.
Generalmente, muchas personas no consideran los relatos que rodean al origen y desarrollo de religiones como el cristianismo, judaísmo e islam, como crónicas literales de hechos, sino como representaciones figurativas o simbólicas de sus sistemas de valores.
Aun así, igualmente, muchas personas entre ellos ateos, agnósticos, o creyentes de algunas de estas mismas religiones, emplean las palabras mito y mitología para caracterizar como falsas o a lo sumo dudosas, las historias que aparecen en una o más religiones, o a las religiones diferentes a la que es creyente. De este modo la gente que pertenece a la mayoría de las religiones que están presentes actualmente, se ofende cuando se toma a su fe como un conjunto de mitos; ya que para ellos, esto, equivale a decir que su religión en sí es una mentira, lo cual va en contra de sus creencias. Ejemplo de ello sucede en muchos grupos cristianos en relación con los relatos de la Biblia, en el cual sus creyentes no consideran, generalmente, que sean mitológicas algunas de sus historias, y que sólo se usa esta palabra para referirse a ellas en un sentido peyorativo.
Sin embargo, la mayoría de la gente está de acuerdo con que cada religión tiene un conjunto de mitos que se ha desarrollado alrededor de sus escrituras religiosas; ya que en sí la palabra mito se refiere a hechos que no son posibles de ser verificados de manera objetiva. De este modo, igualmente se considera que se puede hablar de mitología judía, mitología cristiana o mitología islámica, para referirnos a los elementos míticos que existen en estas creencias; sin hablar de la veracidad de los principios de la fe o de las versiones de su historia; pues la creencia de su religión como algo verdadero compete a la fe y creencias de cada persona, y no del estudio de los mitos.
Ejemplo de ello, son los sacerdotes y rabinos de hoy en día dentro de los movimientos judíos y cristianos más liberales, además de los neopaganos, que no tienen problemas en admitir que sus textos religiosos contienen mitos. Así, ven sus textos sagrados como verdades religiosas, reveladas por inspiración divina, pero mostradas en el lenguaje del género humano. Aun así, como sucede en todo ámbito, otros, al contrario, no están de acuerdo con ello.
Por lo tanto, para los propósitos de este artículo, se usa la palabra mitología para referirnos a historias que, aunque pueden pertenecer o no a la realidad, revelan verdades y visiones fundamentales sobre la naturaleza humana, a menudo gracias al uso de arquetipos. Además, los relatos que analizamos expresan los puntos de vista y las creencias de un país, una época, una cultura o una religión que las originaron.
La mitología moderna no religiosa
Aunque normalmente mucha gente relaciona a la mitología con culturas antiguas o religiones; no siempre es así. Por ejemplo, series de televisión, libros e historietas, y juegos de rol entre otros, que logran formar un universo ficticio propio; adquieren componentes mitológicos muy importantes que incluso a veces pueden llegar a dar lugar a profundos y complicados sistemas filosóficos. Un ejemplo excelente de este tipo de mitología es la desarrollada por J. R. R. Tolkien en sus libros El Silmarillion y El Señor de los Anillos, entre otros escritos, a la que él denominó legendarium. Otros ejemplos que se pueden mencionar son los mundos ficticios creados por las novelas de Dragonlance, la serie Star Trek, las películas de Star Wars, el manga Saint Seiya, la serie Lost o Avatar: la leyenda de Aang.Algunos críticos opinan que por el hecho de que los personajes principales y los ciclos de historias de las narraciones modernas no sean de dominio público, las leyes sobre derechos de autor impiden a los autores independientes continuar ciclos de historias modernas, evitando que dichas sagas de personajes compartan algunas de las características esenciales de las mitologías; por lo menos, hasta que se cumpla el plazo de derechos de autor y pasen a ser de dominio público. A pesar de eso, los propietarios de los derechos de autor en ocasiones continúan las historias con otros autores, como es el caso de personajes como Tarzán y las novelas de Conan de L. Sprague de Camp, o los cómics de superhéroes, la mayoría de los cuales han tenido docenas de autores.
Interpretaciones
Interpretación de los mitos en el siglo XIX
Durante el siglo XIX, las más importantes fueron:- Historicismo: los mitos considerados historias reales modificadas y alteradas por el paso del tiempo. Mito como hecho histórico que con el paso del tiempo ha dado lugar a historias urbanas. Así, Schliemann, descubrió Troya, porque pensaba que los poemas homéricos eran verídicos, así como las ciudades que se nombraban. Por otra parte, autores como Gilbert Pilot estableció la ruta real que se narraba en la Odisea, desde Troya hasta Ítaca.
- Alegorismo: el mito como forma de expresar conceptos y realidades de forma poética. Esta teoría fue heredada por el renacimiento. La que tuvo más relevancia fue la alegoría natural; ésta hace referencia a la lucha entre los dioses de los fenómenos de la naturaleza.
- Mitología comparada: desarrollada por Max Müller, profesor de la Universidad de Oxford que en 1856 publicó la obra “Comparative Mythology”. En el s. XIX se dan grandes logros en el área de la gramática comparada, se desarrolla el estudio de las lenguas antiguas (sánscrito, latín y griego) y se llega a la conclusión de que todas parten de un mismo idioma, el indoeuropeo.[cita requerida] Se cree que la mitología podía explicarse a través de las ciencias del lenguaje, pues los dioses indoeuropeos también guardaban cierta relación. Las divinidades de los pueblos europeos eran divinidades celestes, y la etimología aclara el sentido primitivo de su origen, pues éstas surgen de dar nombre a los fenómenos atmosféricos, se les atribuye una personificación, humanizándolas primero para, posteriormente, narrar leyendas a partir de ellas, y se termina por divinizarlas.
- Evolucionismo: que asume la evolución cultural de la mitología como eje del proceso histórico, social y filosófico. Lo más primitivo sería el animismo, de ahí se evoluciona al politeísmo (el escalón en el que se encuentra la mitología griega) para llegar por último al monoteísmo. A principios del siglo XX aparece una importante obra antropológica, “The Golden Bough”, “La rama dorada” de James George Frazer, en ésta también tiene cabida la mitología, y la evolución seguida sería magia, religión y ciencia. Con magia se referiría a la intención de controlar los hechos de la naturaleza mediante ciertos ritos y procedimientos: éste sería el punto en el que se encontraría la mitología griega.
Interpretación de los mitos en el siglo XX
En el siglo XX las tendencias para explicar la mitología son:- Simbolismo: el mito es, ante todo, una forma de expresar, comprender y sentir el mundo y la vida, diferente de cómo lo haría la lógica. El mito tiene un lenguaje más emotivo y lleno de imágenes y símbolos que expresa algo que no puede traducirse al lenguaje corriente. Las imágenes del pensamiento mítico no se dirigen al entendimiento, sino a la fantasía y a la sensibilidad, por eso tienen una fuerza expresiva intraducible. Se hicieron también interpretaciones desde el campo de la psicología: Freud y Jung estiman que las imágenes oníricas son una expresión del subconsciente.
- Funcionalismo: la corriente que valora la función social que la mitología desempeña en la vida cotidiana. El sentido del mito es fundamental para expresar los usos tradicionales y las normas de convivencia, prestándoles una justificación narrativa avalada por la tradición y aceptada por todos.
- Nueva Mitología Comparada: también parte de la comparación de los pueblos indoeuropeos, pero no desde el punto de vista de las lenguas, sino de su estructura social. Observa que en estos textos pervive una estructura ideológica constante. Hay una concepción general de la sociedad en tres grupos, cada uno con una función propia. Un grupo es el constituido por el sacerdote-líder, con soberanía mágica y jurídica, otro grupo es el guerrero, que tiene la fuerza física, y por último el trabajador al que pertenece la fecundidad y la laboriosidad. Los mitos de los pueblos indoeuropeos reflejan esta estructura jerárquica; es una teoría que todavía tiene muchos seguidores, aunque surgió en 1920, con Dumezil.
- Estructuralismo: estimando que bajo una aparente narración, el mito revela significados en su estructura profunda que se repiten en muchas ocasiones. El análisis destaca tres aspectos: el reconocimiento de la utilidad de datos históricos específicos; la investigación sistemática de los temas míticos y su lugar en la cultura, el pensamiento y la ideología; y la confrontación entre mito y ritual.
- Tendencia ecléctica: la tendencia actual, en resumen, expone que lo característico del mito es su ejemplificación, el pertenecer al mundo de los recuerdos, el ser algo que se cuenta y se acepta colectivamente y está en las tradiciones del pueblo. La distancia frente al logos es la marca de estos relatos.
Mitología indígena
La mitología, además de ser una forma de lenguaje, es una forma de vida que han creado ciertos grupos sociales. Por esta razón, se estima que la sociología moderna, en casi su totalidad, no se ocupa de eventos que tengan que ver con sucesos de apariencia "no comprobable" en relación con las creencias y vivencias de comunidades indígenas. Hay que tener en cuenta que estas sociedades, en medio de su "no intelectualidad", manejan unas formas de ver el mundo, en las que las sociedades denominadas "civilizadas o intelectuales", no tienen la capacidad de observarlos. Se pueden apreciar en experiencias, tal vez inexplicables ante los ojos de la ciencia, pero explicables ante la experiencia. Cabe indicar que no todo lo comprobable existe realmente.Arquetipos mitológicos
- Dioses de la vida-muerte-reencarnación
- Dioses de la Luna
- Dioses solares
- Solsticio de invierno
- El héroe
- Mundo subterráneo/tinieblas
- Mentiroso/ladrón
- Madre Tierra
- Manas
- Padre cielo
- Primer hombre
Mitologías y calendarios
En el actual calendario, denominado gregoriano,
los meses y los días de la semana tienen algunos nombres derivados de
seres y dioses mitológicos. Este hecho es evidente en idiomas como el
español, aunque no significa que provengan de la mitología propia; así,
en castellano, el día viernes proviene de Venus, diosa de la mitología romana (en idioma inglés el nombre del mismo día, "Friday", procede de la diosa germana Freyja); en ambos casos estaría dedicado a seres con ciertas similitudes, a las diosas de la belleza.
MITOLOGIA GRIEGA
MITOLOGIA GRIEGA
La mitología griega está formada por un conjunto
de leyendas que provienen de la religión de esta antigua civilización
del Mediterráneo oriental. Los griegos, aunque no practicasen la
religión, conocían estas historias, las cuales formaban parte de su
acervo cultural.
Los dioses del panteón griego adoptaban figuras
humanas y personificaban las fuerzas del Universo; al igual que los
hombres, los dioses helenos eran impredecibles, por eso unas veces
tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y
vengativos; su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de
piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que
los dioses eran muy volubles.
La mitología griega es absolutamente compleja,
llena de dioses, monstruos, guerras y dioses entrometidos. Algunos
estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total.
Esta mitología comparte una estrecha similitud
con la mitología romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y
personajes de importancia. También se relacionan en cuanto a la parte
mitológica de la religión; creencias, tradiciones y todo lo ligado o
referente a Mitología.
Héroes y Semidioses
La mitología griega, en su periodo más importante, se
desarrolló en el siglo VIII a. C. Tiene varios rasgos distintivos, como
por ejemplo, los dioses se parecen exteriormente a los seres humanos y
revelan, al igual que ellos, sentimientos. Los griegos creían que los
dioses habían elegido el monte Olimpo, en una región de Grecia llamada
Tesalia, como su residencia. En el Olimpo, los dioses formaban una
sociedad organizada en términos de autoridad y poderes, se movían con
total libertad y formaban tres grupos que controlaban sendos poderes: el
cielo o firmamento, el mar y la tierra. Fueron tres las colecciones
clásicas de mitos: La Teogonía de Hesíodo y la Iliada y la Odisea de
Homero. Este material se basa en la Teogonía de Hesíodo. La teogonía es
una especie de sistematización de las confusas tradiciones anteriores,
en ella el mito es el tema dominante. Pero, ¿qué es el mito? Mucho se ha
escrito tratando de dar una exacta definición; lo único cierto es que
el mito es una forma especial de
pensamiento que permite al hombre interactuar con su espacio natural y
de esta manera también reconocerse como parte de una comunidad
específica. Es un grave error considerar que el mito es un modo de
pensamiento reservado a las sociedades "primitivas". El mito es y ha
sido siempre la defensa espontánea del espíritu humano ante un mundo
ininteligible y hostil. La anterior reflexión nos llevaría a afirmar que
en el mito se encuentra el origen de las religiones, sin embargo debe
considerarse que los "espíritus" de los bosques, de la luz, de las
aguas, no son divinidades, sino solamente presencias capaces de actuar
en dominios sobre los que el hombre no tiene ningún poder. El mito
griego está en estrecha relación con la religión, pero no llega a
confundirse con ella. A pesar de toda la confusión que preside la
conformación de la mitología griega, esa inmersa materia llegó a
clasificarse y a ordenarse.
Según Hesíodo, al comienzo no hay nada más que
espacio, nada orgánico, nada que pueda ser descrito. Luego, después de
ese vacío, se dibuja la primera de las realidades, que limita y comienza
a darle un sentido: la Tierra, Gea (Tellus) la base segura de todo lo
que en el mundo ya se encontraba dividido, pues bajo la Tierra seguía
existiendo un espacio vacío donde todo era Caos (Chaos). Ese Caos
engendra el Erebo, el vasto espacio subyacente, en que más tarde tendrán
su lugar los infiernos. En el vacío ubicado por encima de la Tierra,
instala esta a su primogénito, Urano (el Cielo), que emana de ella. Al
mismo tiempo que se da esta división orgánica del universo, tiene lugar
el nacimiento de Eros (Cupido), el Amor, que es aquí el principio
abstracto del Deseo, y no todavía el pequeño dios maligno, perverso y
alado. En los orígenes mismos de la creación del universo, era
imprescindible crear el Amor, este es el motor universal; es quien
provoca las uniones del principio cósmico, los engendramientos que ni la
imaginación concibe. Erebo, hijo de Caos, tuvo un hermano llamado
Noche. Sin embargo Gea, después de haber engendrado a Urano, dio a luz a
las Montañas y las Ninfas (Driada o Nereida), que en ese momento son
genios de las Montañas. A Gea también corresponde la maternidad de
Pontos (el Mar, principio masculino, la Ola poderosa). La diosa Noche
engendra dos hijos: Éter y Día. El primero es la clara y pura luz que se
adivina en las más altas regiones de la atmósfera; la luz de los
dioses. Por su parte el Día, ilumina a los mortales, y alterna con su
madre la Noche.
Urano y Gea adquieren preeminencia, de ellos nacen
doce hijos, los Titanes y las Titánidas. Los Titanes son seis: Océano,
el mayor, luego Ceo, Críos, Hiperión, Iapeto y, finalmente, Cronos
(Saturno). Seis hermanas, las Titánidas: Tía, Rea (Cíbiles), Temis,
Mnemosine, Febe y Tetis. Algunos de estos nombres responden a funciones
particulares dentro del mundo, así, Temis, por ejemplo es la Justicia,
Mnemosine es la memoria, quien garantiza la duración del mundo, no
gracias al tiempo sino a la alternancia entre el día y la noche. Tetis
es una divinidad marina; parece personificar la fecundidad femenina del
Mar. Se casó con Océano, y le dio más de tres mil hijos (los ríos del
mundo), su morada está situada lejos en el Oeste, en el país del
Atardecer, todo rojo, que el Sol visita a diario al bajar del cielo.
Hiperión (el que viaja a lo alto) casado con su hermana Tía, engendra a
Helios y Selene (el Sol y la Luna). La mayor parte de los Titanes no
existe más que en su descendencia: Ceo, unido a su
hermana Febe (la Brillante), engendra a Leto, que más tarde será la
madre de Artemisa y de Febo. Críos, con Euribia, una de las hijas de Gea
y del Pontos, engendró a Astreo que fue uno de los esposos de la Aurora
(Eos), al gigante Palas, y finalmente Perses, que fue el padre de la
diosa Hécate -la señora de la noche-, diosa de la Abundancia, de la
Elocuencia, pero también temible maga, hábil para metamorfosearse en
perra, en loba, en asna, y cuya estatua de tres cabezas se erguía
frecuentemente en las encrucijadas. Iapeto se casó con Climena, hija de
Océano y de Tetis, que le dio cuatro hijos: Atlante (Atlas), el gigante
que más tarde fue condenado a llevar sobre sus hombros la bóveda del
cielo, Menoetio, quien también participó en la rebelión contra Zeus, y
que por esa razón fue fulminado y sumergido en el Tártaro. El Titán cuya
descendencia reviste mayor importancia es Cronos. A partir de él se
desarrollan los destinos que llevan al poder a la generación divina de
los Olímpicos. Los Cíclopes eran también
hijos de Urano y Gea, tres genios de la tempestad: Arges (el fulgor del
relámpago), Asteropes (las nubes de la tempestad) y Brontes (el
estruendo del trueno), luego los Hecatonquiros (los Ciembrazos), tres
gigantes: Coto, Briareo y Gies. Urano detestaba haber sido padre tan
prolífico y por ello prohibía a sus hijos el ver la luz; les obligaba a
permanecer encerrados en las profundidades de la Tierra. Ya que Urano
imponía una continua fecundidad a su compañera, ésta planeó junto con
sus hijos mayores, la venganza. Ninguno de ellos aceptó, excepto el más
joven de ellos, Cronos, quien odiaba a su padre –no se sabe bien por
qué-. Entonces Gea le confió una serpiente de acero muy dura y aguzada, y
cuando una noche Urano se acercó a ella para fecundarla una vez más,
Cronos que se encontraba expectante, le cortó con la serpiente los
testículos a su padre y los lanzó al espacio. La sangre del dios herido
cayó en forma de lluvia sobre la tierra y el mar, donde engendró aun
otras divinidades. De esta sangre que cayó
en la tierra salieron las Erinias –Eumenides-: Alecto, Tisífone y
Megera, las tres Furias, genios crueles que viven en las profundidades
del Infierno, donde torturan a los criminales, los Gigantes y una nueva
generación de Ninfas, las Melíadas, o Ninfas de los fresnos. Titán Atlas
De la sangre mezclada con semen, que cayó sobre el mar, nació la diosa
Afrodita (Espuma). Amor y el hermoso Deseo, la cortejaron en cuanto
nació.
Luego de cumplir su venganza, Cronos se quedó solo
para reinar en el mundo que apenas se formaba. Alrededor de él se
formaron nuevas generaciones. Noche engendró a la Suerte, Kere (el
Destino) y Thánatos (el Fallecimiento); también engendró el Sueño y toda
la raza de los Ensueños, así como a Momo, el dios del sarcasmo, y al
Dolor, y a Némesis, que es la venganza de los dioses, y castiga en los
hombres todo acto. Por su propia fecundidad, Noche engendró a las
Hespérides, que son las Ninfas del Ocaso. Hay tres: Aegle, Eritia y
Hesperaretusa: Habitan en el Extremo Occidente, en las orillas del
Océano, no lejos de las islas Afortunadas, donde residen las Almas
Felices. Diversos demonios crueles también son hijos de la Noche, Apaté
(Engaño), Filotes (Ternura), Geras (Vejez), Eris (Discordia), que a su
vez engendró otras calamidades: Olvido, Hambre, Los Dolores, los
Combates, los Crímenes, las Querellas, los Discursos embusteros,
Anarquía, Desastre, y Juramento (Horco). De esta manera el mundo se
preparaba para recibir a los Hombres disponiéndoles mil causas de
sufrimientos.
Pontos (la Ola) tuvo como primogénito a Nereo, a
quien se llama el Viejo del Mar, porque es leal y benigno a la vez, sin
olvidar jamás la equidad. También Pontos engendró con Gea, a Taumas, que
más tarde fue el padre de la diosa Iris, encarnación del arco iris y
mensajera de los inmortales; luego a Forcis. Por su parte Nereo se unió
con Doris, una de las hijas de Océano, que le dio las Nereidas, cuyo
número varía según las tradiciones: más frecuentemente, se cuentan
cincuenta, pero a veces son el doble. Entre las Nereidas sólo algunas
han recibido una leyenda en particular: Tetis, la madre de Aquiles, y
Anfitrite, la esposa del Olímpico Poseidón, dios del mar, y la siciliana
Galatea. Las Nereidas jóvenes y bellas, pasan su tiempo eterno, hilando
y cantando en el palacio de oro de su padre. Taumas hijo de Pontos, ha
engendrado a la Arpías, Aelo y Ocipete (la borrasca y la vueladeprisa) a
las que a veces se añade una tercera hermana, Cileno (la Oscura). Estas
Arpías son genios malhechores,
cuando caen sobre el mar, con toda la velocidad de sus alas, nada les
aguanta: Lo arrancan todo a su paso. Se las representa semejantes a
pájaros de presa, con garras agudas, y se asegura que viven en las islas
Estrofadas, en el centro del mar Jónico. Las tres viejas del mar son:
Las Greas (Enio, Pefredon y Dino: Viven en el Extremo Oriente, en un
país cubierto de brumas, donde nunca sale el sol. Sólo tenían un ojo y
un diente las tres, sirviéndose de ellos por turno). Las tres Greas eran
hermanas de otros tres monstruos, las Gorgonas, llamadas Esteno,
Euríala y Medusa. Medusa era la única mortal entre las tres. Las
gorgonas eran horribles, estaban armadas con grandes defensas semejantes
a las de los jabalíes: Sus ojos chispeaban y su mirada era capaz de
convertir en piedra a quien tuviera la osadía de mirarlas fijamente. Su
cabellera era hecha de serpientes, y alas de oro les permitían volar,
vivían en los confines del mundo. Perseo da muerte a Medusa quien había
sido fecundada por Poseidón. De su cuerpo
al morir, surgen dos seres: Pegaso, el caballo alado, y Crisaor, el
héroe de la espada de oro, que a su vez, engendró al gigante Gerión el
de los tres cuerpos, víctima de Heracles y también a Equidna (la
Víbora), un monstruo aterrador que se unió a Tifón y le dio hijos: El
monstruo perro Ortros, compañero de Gerión, Cerbero, el perro que
guardaba los Infiernos, la Hidra de Lerna, que había de ser muerta por
Heracles, y la Quimera, a la que más tarde combatiría Belerofonte.
En unión con su hermano la Titánida Rea, Cronos tuvo
tres hijas: Hestia, Deméter y Hera, y tres hijos: Hades, Poseidón y,
finalmente, Zeus, el último. Una maldición pesada sobre Cronos, luego de
destronar a su padre, había rehusado dar satisfacción a Gea. Por no
haber liberado a sus hermanos, condenados a no ver la luz. Gea le
prometió que también él sufriría la suerte que había infligido a su
padre, y que sería destronado por sus hijos. Para prevenirse contra esa
amenaza. Cronos devoraba los hijos que le daba Rea. Los primeros cinco,
se los comió. Pero cuando estuvo a punto de nacer el pequeño Zeus, Rea
decidió salvar a ese niño. Con la complicidad de Gea, encontró un asilo
en una caverna de Creta, donde dio a luz. Luego tomó una piedra y la
envolvió en pañales, llevándosela a Cronos y diciéndole que era su hijo.
Sin enterarse de la verdad, Cronos, tomó la piedra y se la comió. Zeus
se había salvado al mismo tiempo que Cronos estaba condenado. Zeus
creció en el antro de Creta, confiado a
la custodia de una nodriza, la ninfa Almatea, y de jóvenes guerreros
armados de lanza y escudo, los Curetas. Los Curetas (los jóvenes)
danzaban sin descando una danza guerrera en torno a la gruta donde
reposaba el niño: hacían el mayor ruido posible, entrechocando las armas
y lanzando gritos de guerra. Todo ello con el fin de cubrir el llanto
de Zeus, impidiendo que Cronos lo descubriera y se apresurase a
devorarlo. Protegido, Zeus creció y adquirió toda su fuerza divina.
Llegó el momento en que había de cumplirse la promesa de Gea. Zeus tenía
entonces por compañera a una hija de Océano, Metis (Perfidia), que le
dio una droga gracias a la cual Zeus pudo hacer vomitar a su padre los
hijos que había devorado anteriormente. Todos volvieron a ver la luz.
Con estos aliados, Zeus atacó a Cronos y a los Titanes, que fueron en
auxilio de éste. La lucha duró diez años. Finalmente un oráculo de Gea
prometió a Zeus la victoria si tomaba a los seres monstruosos
precipitados antaño en el Tártaro por Cronos. Obedeciendo,
y realizando así el voto de Gea, a la que Cronos había engañado, Zeus
liberó a los monstruos, que se convirtieron en sus guardianes. Aquellos
monstruos dieron a los jóvenes dioses poderosas armas que figurarían
entre sus atributos futuros. Así es como los tres Cíclopes, forjaron
para Zeus el trueno y el rayo, lo mismo que el relámpago: y Zeus será,
eternamente, el dios del cielo tempestuoso. También dieron a Hades un
casco que volvía invisible a quien lo llevara, por ello fue el dios del
reino invisible, y reinaba sobre las almas de los difuntos. Poseidón
recibió un tridente mágico, cuyo golpe es capaz de trastornar la tierra y
el mar. Los Olímpicos se distribuyeron en el universo. Zeus obtuvo
preeminencia, y reinó sobre el cielo, Hades se contentó con la parte del
mundo situada debajo de la tierra, es decir, el mundo infernal.
Poseidón fue el señor del mar.
SEGUNDA GENERACIÓN
Zeus tomó una esposa divina, Hesíodo le atribuye a
Metis como primera compañera, Gea y Urano, depositarios de los secretos
divinos, revelaron a Zeus un oráculo del Destino: De los hijos que
nacieran de Metis y de él, el primero sería muy sabio y valiente, pero
el segundo sería un hijo de ánimo violento llamado para destronar a su
padre. Previniendo el peligro, Zeus se comió a Metis cuando ésta
esperaba a su primer hijo. Zeus convocó al dios forjador, Hefestos, y le
ordenó que le hendiera la cabeza de un hachazo. Y así es como, de la
cabeza de Zeus, surgió una muchacha enteramente armada: era la diosa
Atenea, toda sabiduría y valentía. Temis, la Titánida, fue la segunda
esposa de Zeus, era ella la encarnación de la ley o la Equidad. De esa
unión nacieron las divinidades que llaman las Horas, y que son las
estaciones, Eran tres, Hesíodo, las llama: Eunomía, Diké e Irene, es
decir, Disciplina, Justicia y Paz, pero los atenienses las conocían bajo
los nombres de Thalo, Auxo y Carpo, que evocan
los tres principales momentos de la vegetación: el nacimiento de la
planta, su crecimiento y su fructificación. Zeus tuvo otras tres hijas
con Temis, Moiras (las Parcas): Cloto, Laquesis y Átropos, que rigen el
destino de todo ser humano. Aquel destino estaba simbolizado por un
hilo, que la primera de las Parcas sacaba de su rueca, que la segunda
enrollaba y que la tercera cortaba cuando llegaba al término de la vida
que representaba. La tercera esposa de Zeus fue la Oceánida Eurinome,
que le dio también tres hijas, Kharites (las gracias), Aglae, Eufrosine y
Talía. Como las Horas, las Gracias son genios de la vegetación: Son
ellas quienes transmiten la alegría en la Naturaleza y en el corazón de
los hombres. Viven en el Olimpo en compañía de las Musas, presiden toda
labor femenina. Deméter que era su hermana, dio a Zeus una hija,
Perséfone. Luego se unió a la Titánida Mnemosine, y tuvo de ella nueve
hijas, las Musas, "que se complacen en las fiestas y en la alegría del
canto". Las Musas también patrocinan
todas las actividades intelectuales, hasta las más altas, todo lo que
libera al hombre de la materia y le da acceso a las verdades eternas.
Elocuencia, persuasión, sabiduría, conocimiento del pasado y de las
leyes del mundo, matemáticas, astronomía, poesía, música y la danza son
su dominio. Las Musas eran: Calíope, Clío, Polimnia, Euterpe,
Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania.
Calíope La poesía épica. Clío La historia. Polimnia
la pantomima. Euterpe La flauta. Talía la comedia. Erato la lírica
coral. Tepsícore la poesía ligera y la danza. Melpómene la tragedia.
Uranía la astronomía. Después de Mnemosine, Zeus se unió con Leto, la
hija del Titán Ceo y de la Titánida Febe. De ella tuvo dos hijos,
Artemisa y Febo. Maia, hija del Titan Atlas, concibió al dios Hermes por
obra de Zeus. Hera fue la última de las esposas divinas de Zeus, que le
dio un hijo. Ares, el dios de la Guerra, y dos hijas: Hebe,
personificación de la juventud (esposa de Heracles), e Ilitia, el genio
femenino que protege los partos. Zeus amó también mortales, sobre todo a
Alemena, que le dio a Hércules, y Semele, de la que tuvo a Dionisio, el
dios del Vino. Hera, furiosa de verse así abandonada, hizo nacer por sí
misma, sin la intervención de Zeus, a un hijo divino, Hefestos, que
preside el trabajo de los herreros y de las artes del fuego. Se completa
de esta manera, el grupo de las grandes
divinidades. En la época clásica se considera que existen doce
"Olímpicos": Zeus, Poseidón, Hefestos, Hermes, Ares, Febo, Hera, Atenea,
Artemisa, Hestia, Afrodita y Deméter.
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